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Cuando mi pasión se volvió un trabajo

¿Por qué nos cuesta tanto disfrutar del trabajo?

 

Tenemos la oportunidad de elegir de lo que queremos vivir, haciendo algo que

nos gusta, que elegimos, y sin embargo pareciera no ser suficiente,

porque enseguida sentimos que queremos estar haciendo cualquier otra

cosa menos trabajar.

 

Cuando entra el dinero en juego y algo que antes hacías por placer,

hoy puede darte un bien, también trae consigo la cuota de exigencia del otro,

en el que puede juzgarte porque vos sos “profesional” y no podés equivocarte.

Se supone que ya sabés todo.

Bah.. eso según quién? Según yo.

Tengo una idealización tan grande de lo que tiene que ser un profesional

que siento como si nunca hubieran estado en mi lugar aprendiendo

y descubriendo.

 

Es como cuando eras chiquito y pensabas que tus papás eran perfectos,

y no tenían ningún defecto.  Y cuando creces, empezás a ver que hay cosas

que tampoco saben hacer, o que sí se equivocan. Empezás a ver que son

distintos y que vos no harías lo mismo que ellos. Y te inunda una decepción y

frustración de algo que tenías recontra idealizado.

 

Creo que es un poco lo mismo… De chicos siempre decimos

“yo cuando sea grande” y pensamos que un día vamos a tener todo claro

y resuelto, que hay una edad en la que cumplís años y te llega el título

de “ahora sos grande”.

Y tenés 26 años, no sabes nada de la vida, estás más perdido que antes

y no te sentís grande ni en pedo, porque seguís siendo el mismo

boludo de siempre, pero con muchas más responsabilidades y un sueldo.

 

Tenemos tantas presiones sobre nuestro futuro porque durante toda nuestra

infancia nos obligaron a idealizar y planear todo lo que íbamos a hacer, estudiar,

trabajar, la familia que íbamos a formar. Nos enseñaron que para triunfar en la vida

hay que cumplir con tantos requisitos, que nos armamos miles de ideales que se

vuelven una presión casi imposible de cumplir. Y es imposible no frustrarnos de todo

eso que no nos sale. Porque fueron años de construirlo…

 

No soy consciente que la vida laboral en realidad es lo que estoy viviendo ahora.

De golpe me parece algo re alcanzable y fácil. Tengo un sueldo a fin de mes

y no soy consciente de que es gracias a que doy un servicio que a alguien le sirve.

Entonces me esfuerzo el doble o me auto exijo más porque siento que,

si no siento que es difícil, entonces no es trabajo. O que no merezco que me paguen

por eso.

 

Cuando mi pasión se volvió un trabajo,

Escondí mi creatividad y todo lo que me deja vulnerable,

todo lo que no soporto dejar juzgar.

En cambio, me volví inteligente.

Empecé a hacer todo lo que se esperaba de mí,

Lo que sabía que garpaba.

Agarré toda la teoría, la estudié y la disfracé con arte.

Cuando lo que menos hay ahí, es algo mío.


 

Por eso siempre necesité escribir o hacer cosas para mi,

Porque no podía dejarlo salir en mi trabajo.

No podía dejar que alguien juzgue algo tan mío.

 

Y así, separé mi trabajo de mi vida.

Dejando dos rutas, dos personas adentro mío,

Luchando para que no se toquen,

Pensando que así podía cuidarlas mejor.

 

Y qué las separa?

El miedo.



Agus Vazquez Bare

@avazquezbare

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